Me temblaban las piernas.
Temí no ser capaz.
Me pesaban los hombros y mi cabeza estaba a medio paso de estallar.
Pocas veces había estado así, y a estas alturas creía que ya hacía mucho tiempo había sentido todo lo que mi cuerpo me permitiría sentir alguna vez... dolor, placer, risa, miedo, etcétera.
Había repasado muchas veces las palabras que te diría, pero el tono nunca era el adecuado, nunca daba con la fórmula perfecta para sentirme totalmente seguro, y saber de antemano que tu reacción sería favorable. Siempre me costó mucho predecir qué es lo que ibas a decir, con esto, no tenía opciones. Fallar no estaba en mis planes.
Bajé del bus pensando que quizás la espera, la tarde, el cansancio y algunas otras cosas podrían hacer que quisieras que todo fuera más rápido de lo que yo quería. Tenía poco tiempo.
Te sentaste en una banca a mi lado y recibiste mis regalos de febrero. Te dije que te extrañaba, y más allá de eso, que extrañaba los momentos así, bajo una palmera al viento, la luz de la Luna y Tú.
Terminamos de conversar y dijiste que debías irte. Tu hermana te esperaba hacía rato y tenías miedo de que decidiera venir a buscarte. A veces ella era así, pensaba en que no necesitábamos tiempo a solas.
Te levantaste y dijiste, bueno, ¿Y eso es todo?.
Respondí "sí, es todo". Como un tonto olvidé todo lo que quería decir, y lo notaste de inmediato, pero creo que ser tan transparente ayudó a que vieras en mis ojos que mentía.
Te diste vuelta y caminaste unos pasos lentos, lo que me dio tiempo suficiente para reaccionar, levantarme rápido y tomar tu brazo para girarte a hacia mi, coger tu cintura con una mano y tu rostro con la otra, y besarte rápido, de esa forma desesperada que tú habías usado antes.
-Ahora sí, dijiste
-Ahora sí, respondí.
Esto es lo que valía, la historia tenía un principio nuevo, de esos dignos de recordar, de esos que merecíamos.
Noté muchas cosas nuevas, pero la que siempre me quedó en mente era ese tipo de persona que sigues siendo.
Desde el principio me quisiste mostrar tu alma a la fuerza, y siempre pensé que no era necesario. Las cosas a la fuerza no funcionan bien mucho tiempo.
Si un punto te puedo dar, o dos... es que tienes el corazón gigante y tu alma a flor de piel, lo interesante es que sólo algunos pocos privilegiados pudimos llegar a verla a ratos.
Tu cariño sincero y desinteresado no se consigue en cualquier parte, paradójicamente, es lo que más el mundo insiste en ofrecerme.
lunes, 30 de diciembre de 2019
jueves, 26 de diciembre de 2019
Tapas duras
El tiempo vuela, y algunas pocas personas también. No todas las cosas necesitan explicación. No todas las personas necesitan definición. Aclarar las cosas enreda todo.
Las palabras crean mundos, y quizás algunos de los tuyos lleguen al papel y tapas duras junto con tus dibujos ¿Porqué no?
La fuerza de las olas esculpe cada playa.
Ya lo viste,
Hay mil poemas para cada situación, y aún no se escriben ni la mitad de los mejores.
Las palabras crean mundos, y quizás algunos de los tuyos lleguen al papel y tapas duras junto con tus dibujos ¿Porqué no?
La fuerza de las olas esculpe cada playa.
Ya lo viste,
Hay mil poemas para cada situación, y aún no se escriben ni la mitad de los mejores.
martes, 10 de diciembre de 2019
De colores y de grises
Dime amor, ¿qué clase de espera era esta?
Dijimos que nos volveríamos locos,
Dijimos que correríamos tras las estrellas.
Tantas veces cantamos con la garganta hecha trizas por reír, tantas veces bailamos en luna llena.
Tu desdén ahora era enorme, y mi hambre seguía intacta por ti y por cumbres nuevas.
Ya tus poemas nacían y morían en la misma estela.
¿Recuerdas cuándo juntamos toda la grava?
Botamos todas las malas notas del pentagrama y acordamos una melodía que nunca podíamos finalizar para llegar a esos besos que soñaba.
Tardé, lo sé, pero no por pocas ganas.
Te amé desde tu empatía y tus letras,
desde tu cuidado y tu mirada.
Te quiero de colores y de grises,
Te quiero a ti y tus matices.
Quiero cuidar tu sueño y tu calma,
A ratos lo sabes, fantaseo con tu alma.
"Dime amor, ¿a dónde vamos?"
Qué importa mujer, a dónde sea,
¡Vamos juntos! que el destino sea una excusa,
que la tarde ya se va y te quiero cerca, sin importar la meta.
Dijimos que nos volveríamos locos,
Dijimos que correríamos tras las estrellas.
Tantas veces cantamos con la garganta hecha trizas por reír, tantas veces bailamos en luna llena.
Tu desdén ahora era enorme, y mi hambre seguía intacta por ti y por cumbres nuevas.
Ya tus poemas nacían y morían en la misma estela.
¿Recuerdas cuándo juntamos toda la grava?
Botamos todas las malas notas del pentagrama y acordamos una melodía que nunca podíamos finalizar para llegar a esos besos que soñaba.
Tardé, lo sé, pero no por pocas ganas.
Te amé desde tu empatía y tus letras,
desde tu cuidado y tu mirada.
Te quiero de colores y de grises,
Te quiero a ti y tus matices.
Quiero cuidar tu sueño y tu calma,
A ratos lo sabes, fantaseo con tu alma.
"Dime amor, ¿a dónde vamos?"
Qué importa mujer, a dónde sea,
¡Vamos juntos! que el destino sea una excusa,
que la tarde ya se va y te quiero cerca, sin importar la meta.
jueves, 28 de noviembre de 2019
Estoy conociendo a alguien
Estoy conociendo a alguien.
Llevo un tiempo hablándole, de mis planes, mis pasiones, de la vida, del amor.
Tiene miedos, echa de menos, a veces llora, a veces por tonterías, a veces no.
Me doy cuenta que muchas veces se siente sola, recuerda lugares, recuerda olores, recuerda gente, risas, sueña con volver, estar lejos, viajar, cada día con más fuerza.
Empecé a tomarle cariño y a aconsejarle en lo que puedo, le dije que no era la única persona que se sentía así, que no tenía porqué estar tan aislada.
Le trato de hablar siempre de la empatía, del ego, de la humildad.
Le dije que desear no es malo, que querer estar arriba del mundo siempre será un sueño humano, que algunos siempre buscaremos cómo volar.
Le dije que no sufra, que el tiempo cura todo, que los clichés existen por algo, y que la confianza se basa en apostar, y que yo le creo.
Le digo siempre que al mal tiempo buena cara, el mundo tiene muchas cosas malas como para que le tengamos que dar la razón, que demos la pelea y demostremos que las estrellas brillan también de día.
Le dije que la admiro y que su sonrisa vale un millón, que merece siempre tener a alguien que la logre despertar.
Le digo siempre que lo mejor de la vida es poder elegir, y que hay personas desechables, así como nacen amores, mueren, igual las amistades y que lamentablemente hasta la familia se va, y muchos sólo vuelven cuando necesitan.
Le dije que uno pone los límites, el tiempo es oro y que no hay que perderlo con quien no te quiere cerca, pero que el orgullo también nos corrompe a veces, e insistir sólo se hace una vez. El resto es humillarse.
Le aseguro con mi palabra todos los días lo que le trato de demostrar con acciones, nada me obliga, nada me ata. Yo ya no lo hago con nadie.
Menos con ella.
Me gusta la gente inteligente, me gusta la gente capaz, me gusta la gente que sigue la luz y no la que mira su rastro. Me gusta la gente que sabe hablar tanto como escuchar.
Llevo un tiempo suficiente conociéndola como para saber que ella, entiende todo.
Llevo un tiempo hablándole, de mis planes, mis pasiones, de la vida, del amor.
Tiene miedos, echa de menos, a veces llora, a veces por tonterías, a veces no.
Me doy cuenta que muchas veces se siente sola, recuerda lugares, recuerda olores, recuerda gente, risas, sueña con volver, estar lejos, viajar, cada día con más fuerza.
Empecé a tomarle cariño y a aconsejarle en lo que puedo, le dije que no era la única persona que se sentía así, que no tenía porqué estar tan aislada.
Le trato de hablar siempre de la empatía, del ego, de la humildad.
Le dije que desear no es malo, que querer estar arriba del mundo siempre será un sueño humano, que algunos siempre buscaremos cómo volar.
Le dije que no sufra, que el tiempo cura todo, que los clichés existen por algo, y que la confianza se basa en apostar, y que yo le creo.
Le digo siempre que al mal tiempo buena cara, el mundo tiene muchas cosas malas como para que le tengamos que dar la razón, que demos la pelea y demostremos que las estrellas brillan también de día.
Le dije que la admiro y que su sonrisa vale un millón, que merece siempre tener a alguien que la logre despertar.
Le digo siempre que lo mejor de la vida es poder elegir, y que hay personas desechables, así como nacen amores, mueren, igual las amistades y que lamentablemente hasta la familia se va, y muchos sólo vuelven cuando necesitan.
Le dije que uno pone los límites, el tiempo es oro y que no hay que perderlo con quien no te quiere cerca, pero que el orgullo también nos corrompe a veces, e insistir sólo se hace una vez. El resto es humillarse.
Le aseguro con mi palabra todos los días lo que le trato de demostrar con acciones, nada me obliga, nada me ata. Yo ya no lo hago con nadie.
Menos con ella.
Me gusta la gente inteligente, me gusta la gente capaz, me gusta la gente que sigue la luz y no la que mira su rastro. Me gusta la gente que sabe hablar tanto como escuchar.
Llevo un tiempo suficiente conociéndola como para saber que ella, entiende todo.
miércoles, 20 de noviembre de 2019
Guitarra
Desde mucho tiempo atrás, me enamoré de la música. No podía vivir sin estar pendiente de discos nuevos, viejos, canciones de moda de todos los años hasta antes de nacer. Siempre pensaba que alguien más se sentía como yo cuando oían las mismas canciones. Me enamoré tanto de algunas canciones, que fueron mi vida por largo tiempo. Cuando no me pude contener, conseguí una guitarra eléctrica y le empecé a dar a los acordes, los riffs, y me arriesgué a improvisar y tocar al máximo volumen que aguantaba, hasta llegar a sentirme bien. Lo logré, pero cada vez se volvió más difícil, y sentí que mi habilidad había llegado a su límite, que debería volver en otra vida a probar para que quizás los dedos me dieran la fuerza y la velocidad que yo necesitaba. Todos los días practicaba la misma canción, y ahí me di cuenta de que tenía que empezar a probar otra, y otra, y otra. Al poco tiempo ya me sabía de memoria muchas que jamás pensé lograr. Ese pequeño éxito para algunos, fue gigante para mi.
Así mismo es contigo, y ahora ya sé qué hacer.
Así mismo es contigo, y ahora ya sé qué hacer.
domingo, 17 de noviembre de 2019
Ansiedad
Me gustaste desde ese día de desgano cuando viste todo gris, porque entre nuestros pensamientos dispares e ideas de grandeza, siempre teníamos algo bueno que decir.
El reflejo en tu rostro, tu caminar con ritmo de jazz, los veinte pasos que dimos en la misma dirección esa tarde aumentaron el júbilo de lo inoportuno. Nunca vamos a calzar en esta vida, pero nos quedan muchas más, por eso ya no siento tanta ansiedad, todo lo que sobraba lo tomé y me lo tragué hace años. Ya no me consume.
Hagamos un plan, damos vuelta todas las hojas que tiró el otoño, saltemos al vacío desde los cuatro acantilados, y que nadie vea si sobrevivimos.
Me equivoqué demasiado evitando los errores, te lo dije algunas veces, y eso suele pesar más.
Dime orgullo, ¿Siempre estarás ahí siendo una molestia, o cumplirás tu misión de ser de los buenos?
Nunca tengo la razón, pero escúchame:
Juega, el paraíso está acá.
El reflejo en tu rostro, tu caminar con ritmo de jazz, los veinte pasos que dimos en la misma dirección esa tarde aumentaron el júbilo de lo inoportuno. Nunca vamos a calzar en esta vida, pero nos quedan muchas más, por eso ya no siento tanta ansiedad, todo lo que sobraba lo tomé y me lo tragué hace años. Ya no me consume.
Hagamos un plan, damos vuelta todas las hojas que tiró el otoño, saltemos al vacío desde los cuatro acantilados, y que nadie vea si sobrevivimos.
Me equivoqué demasiado evitando los errores, te lo dije algunas veces, y eso suele pesar más.
Dime orgullo, ¿Siempre estarás ahí siendo una molestia, o cumplirás tu misión de ser de los buenos?
Nunca tengo la razón, pero escúchame:
Juega, el paraíso está acá.
sábado, 9 de noviembre de 2019
Una princesa poderosa
Dócil, sensible y pensativa, me cobijaste entre la arena y el mar, y escuchaste mis secretos.
Desnudo, frágil y roto, puse mi cabeza en tu hombro y olvidé los fantasmas que habían detrás.
Nunca me explicaste, ¿Cómo producías ese relajo en corazón? ¿Qué me hacía merecerlo?
Siempre voy a agradecer ese privilegio, que donde muchos pretenden, sólo yo logro.
De todas las razones escritas en la arena, te amé por ninguna.
"Es que eso es el amor" me dijiste mil veces.
"Un día de paz y seis en el infierno".
Una princesa poderosa, aspirante a reina joven, es lo que veía.
Me cansaban las metáforas, me cansaban los sonetos, y me cansaba no ser directo,
pero los enigmas dejaban más activa el alma.
El cáliz siempre amará un buen vino, aunque sea siempre pasajero.
Desnudo, frágil y roto, puse mi cabeza en tu hombro y olvidé los fantasmas que habían detrás.
Nunca me explicaste, ¿Cómo producías ese relajo en corazón? ¿Qué me hacía merecerlo?
Siempre voy a agradecer ese privilegio, que donde muchos pretenden, sólo yo logro.
De todas las razones escritas en la arena, te amé por ninguna.
"Es que eso es el amor" me dijiste mil veces.
"Un día de paz y seis en el infierno".
Una princesa poderosa, aspirante a reina joven, es lo que veía.
Me cansaban las metáforas, me cansaban los sonetos, y me cansaba no ser directo,
pero los enigmas dejaban más activa el alma.
El cáliz siempre amará un buen vino, aunque sea siempre pasajero.
lunes, 28 de octubre de 2019
Libertad
Después de cada escalón, hierba a marchitar.
Durante cada canción, un tarareo y un baile jovial.
Mientras das los trazos, la mente se queda en paz.
Nunca busques compañía, tu sombra está siempre detrás.
Que el tedio no te pueda, la meta es la que corre hacia ti.
¿Juegas a contar las estrellas? en la Tierra encontrarás más.
Desfallecer está prohibido, estás obligada a sanar.
En tu mirada abunda la dicha y verdad,
¿No lo ves?
¿No lo ves?
Tu risa y tu calma, son libertad.
martes, 22 de octubre de 2019
¿Quién soy yo?
Soy una persona que vive un poco pensando en el futuro mas que del presente, que trata todos los días de mejorar un poco. Dependiendo del contexto, y del interés que tenga en un tema, puedo ser muy extrovertido, como también puede que sea sumamente introvertido. Generalmente en temas livianos soy de la primera manera, pero cuando tengo mucho interés en algo, tiendo a observar más que a opinar, quizás lo contrario de lo que debiera ser. En cuanto relaciones con los demás, también creo que son relativas, dependen de la persona, la situación y una serie de cosas, pero en general me considero amistoso, y un poco interesado quizás.
Tampoco soy transparente al cien por ciento, pero ¿quién lo es? Puede que sea de una forma con alguien, y de una forma muy distinta con otro, o que sólo me guste mostrarles ciertos rasgos de mí a las personas. Creo que con poca gente me siento yo.
Soy alguien que gusta de la música, y que no se conforma con sólo oírla, que le gusta escribir aunque no le dedique el tiempo necesario, que se queda despierto muchas noches pensando, posiblemente demasiado, que intenta soñar antes de quedarse dormido.
Intento planificar muchas cosas, pero cancelo muchas de ellas a medio camino, porque comienzo a sentirme poco espontáneo.
Y sí, como dije antes, me gusta soñar, planear mi vida, y como me gustaría que las cosas fueran, pero choco a menudo contra la realidad, aunque no la sienta un obstáculo contundente.
Soy alguien que se esfuerza, que considera importante el esfuerzo tanto como el producto final, que no le gustan las cosas a medias y que admira el esfuerzo de los otros.
Me gusta el mar, la playa, las olas, y mirar las estrellas casi más que cualquier cosa.
Soy una persona bastante abierta, de buena relación familiar, llevo un buen trato con todos los que me rodean, o la gran mayoría de ellos.
No me gustan las peleas, ni el opacar al resto con mis logros, ni sentirme opacado con el logro de los demás.
En fin, soy una persona poco frecuente quizás, lo digo porque conozco pocos como yo, y muchos como los demás, no por esto creo ser mejor ni peor, pero al fin y al cabo todos somos únicos y poseemos algo que nos distingue, aunque a nosotros mismos a veces nos cueste distinguirlo.
22 Oct - 2007
lunes, 30 de septiembre de 2019
Serafín
Tenía muchas dudas, pero después de unas cervezas lo logré identificar.
También tenía alas.
Seis. Dos que ocultaban su rostro, dos para volar, y otras dos que cubrían sus tobillos.
Preferiría modificar todos los recuerdos y escribir la historia de otra forma;
Empezaría diciendo que la conocí una noche de oleaje suave, nos cruzamos mirando el cielo. Torpes. Venías temerosa, y yo abstraído. Sólo por miedo no quisimos hablar.
La segunda vez, las olas rompían con fuerza, el mar hacía ese ruido que asusta y que a veces te hace correr. De noche sólo el sonido advierte que te puedes mojar. Corrimos en la misma dirección.
Nos saludamos y nos quitamos el miedo de cruzar nuestras propias corrientes.
La tercera, cuarta y quinta, despegamos. Ya caminar no era suficiente. ¿Cómo lo sería?
Las plumas de sus alas a veces caían a mis pies, y ahí notaba que ella estaba más alto de lo que creía.
Subí, sabiendo siempre que desde más arriba, la caída es más fuerte. Había que hacerlo y ya. Da igual, todo tiene su precio, y unos metros tampoco harían mucho daño.
Compartimos un vuelo largo, nos enseñamos las constelaciones y unos fulgores se cruzaron por el cielo. El tiempo se hizo relativo y metimos semanas, meses y años en pocas horas.
Dime ¿Esa es la magia que requiere a dos buenos magos como nosotros? ¿O seguimos confiando y diciendo que todo es coincidencia?
Creí que eso sería todo, que al final, siempre se vuelve a la tierra a caminar y extrañar.
Que nos faltaron horas, como siempre.
¿Fallé?
¿Otra vez?
Volvimos a volar muchas veces más, ahora descubrimos nuevas constelaciones y les pusimos nuestros propios nombres, las estrellas fugaces nos miraban a nosotros pasar, y envidiaban nuestra eternidad.
Dominamos muchas nuevas técnicas y hasta aprendimos a dormir volando y compartir los sueños.
Ahí empezó otra historia diferente y mucho más larga.
En fin,
algo así escribiría todo... quizás... sonaría bien.
08:25 am.
También tenía alas.
Seis. Dos que ocultaban su rostro, dos para volar, y otras dos que cubrían sus tobillos.
Preferiría modificar todos los recuerdos y escribir la historia de otra forma;
Empezaría diciendo que la conocí una noche de oleaje suave, nos cruzamos mirando el cielo. Torpes. Venías temerosa, y yo abstraído. Sólo por miedo no quisimos hablar.
La segunda vez, las olas rompían con fuerza, el mar hacía ese ruido que asusta y que a veces te hace correr. De noche sólo el sonido advierte que te puedes mojar. Corrimos en la misma dirección.
Nos saludamos y nos quitamos el miedo de cruzar nuestras propias corrientes.
La tercera, cuarta y quinta, despegamos. Ya caminar no era suficiente. ¿Cómo lo sería?
Las plumas de sus alas a veces caían a mis pies, y ahí notaba que ella estaba más alto de lo que creía.
Subí, sabiendo siempre que desde más arriba, la caída es más fuerte. Había que hacerlo y ya. Da igual, todo tiene su precio, y unos metros tampoco harían mucho daño.
Compartimos un vuelo largo, nos enseñamos las constelaciones y unos fulgores se cruzaron por el cielo. El tiempo se hizo relativo y metimos semanas, meses y años en pocas horas.
Dime ¿Esa es la magia que requiere a dos buenos magos como nosotros? ¿O seguimos confiando y diciendo que todo es coincidencia?
Creí que eso sería todo, que al final, siempre se vuelve a la tierra a caminar y extrañar.
Que nos faltaron horas, como siempre.
¿Fallé?
¿Otra vez?
Volvimos a volar muchas veces más, ahora descubrimos nuevas constelaciones y les pusimos nuestros propios nombres, las estrellas fugaces nos miraban a nosotros pasar, y envidiaban nuestra eternidad.
Dominamos muchas nuevas técnicas y hasta aprendimos a dormir volando y compartir los sueños.
Ahí empezó otra historia diferente y mucho más larga.
En fin,
algo así escribiría todo... quizás... sonaría bien.
08:25 am.
viernes, 6 de septiembre de 2019
No hay horarios para las aventuras
Siempre pensé que cómo suele pasar, nada bueno ocurre cerca de las 02:00 am.
Un día de semana cualquiera, así como... un martes... y menos en lugares que no conozco muy bien.
Varias semanas pensé en que no nos volveríamos a ver.
Pero, ¿quién sabe?
Algo de suerte y el sol nos arrinconaba a la única sombra.
La incertidumbre lo volvió mucho más entretenido.
Es curioso cuando llevas una vida rápida, con poco descanso, lo ruidoso que se vuelve todo. Encontrar pequeños espacios de silencio es una quimera... si no es en la ducha, o escuchando música, no hay como callar la cabeza... sobre todo ahora, antes de dormir.
Ese día te vi a lo lejos y pensé "Ok, nos seguiremos viendo" y sonreí.
Eres una de esas personas que quieres que aparezcan pronto, pero que nunca lo sabes con mucha antelación.
Justo sonó en mis audífonos una muy buena canción, y al cabo de unos segundos, mientras miraba las sombras en el piso, vi unos pies acercándose en dirección a mi.
Conversamos, y cuando llegó el bus, compartimos el viaje.
La buena onda se transformó en compañía.
¿Acaso es tan difícil para todos entender eso? Pagar una buena acción con otra debería ser algo que a todos nos debiese nacer...
El día siguiente fue uno de esos muy largos... dijiste que tenías hambre y buscaste lugares en tu cabeza para compartir... yo dije que sí, sabiendo que no encontraríamos nada, y luego de unas cuadras, tomamos la moto y fuiste mi primera pasajera.
Me sentí atontado como luego de un par de tragos.... como cuando uno comienza a tomar malas decisiones, pero no importó... recorrimos algunas calles con poco éxito, hasta que corrimos a un lugar no muy lejos. Conversamos un poco, reímos algo más, y después de comer, nos despedimos.
Lo espontáneo siempre se comerá al plan, no había que darle más vueltas.
A veces alguien te pone donde necesitas estar.
Muchas veces, ese alguien, es uno mismo.
¿Coincidencias?
Quién sabe.
3:19 am.
Un día de semana cualquiera, así como... un martes... y menos en lugares que no conozco muy bien.
Varias semanas pensé en que no nos volveríamos a ver.
Pero, ¿quién sabe?
Algo de suerte y el sol nos arrinconaba a la única sombra.
La incertidumbre lo volvió mucho más entretenido.
Es curioso cuando llevas una vida rápida, con poco descanso, lo ruidoso que se vuelve todo. Encontrar pequeños espacios de silencio es una quimera... si no es en la ducha, o escuchando música, no hay como callar la cabeza... sobre todo ahora, antes de dormir.
Ese día te vi a lo lejos y pensé "Ok, nos seguiremos viendo" y sonreí.
Eres una de esas personas que quieres que aparezcan pronto, pero que nunca lo sabes con mucha antelación.
Justo sonó en mis audífonos una muy buena canción, y al cabo de unos segundos, mientras miraba las sombras en el piso, vi unos pies acercándose en dirección a mi.
Conversamos, y cuando llegó el bus, compartimos el viaje.
La buena onda se transformó en compañía.
¿Acaso es tan difícil para todos entender eso? Pagar una buena acción con otra debería ser algo que a todos nos debiese nacer...
El día siguiente fue uno de esos muy largos... dijiste que tenías hambre y buscaste lugares en tu cabeza para compartir... yo dije que sí, sabiendo que no encontraríamos nada, y luego de unas cuadras, tomamos la moto y fuiste mi primera pasajera.
Me sentí atontado como luego de un par de tragos.... como cuando uno comienza a tomar malas decisiones, pero no importó... recorrimos algunas calles con poco éxito, hasta que corrimos a un lugar no muy lejos. Conversamos un poco, reímos algo más, y después de comer, nos despedimos.
Lo espontáneo siempre se comerá al plan, no había que darle más vueltas.
A veces alguien te pone donde necesitas estar.
Muchas veces, ese alguien, es uno mismo.
¿Coincidencias?
Quién sabe.
3:19 am.
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