miércoles, 11 de agosto de 2021

Apoyados en el auto

Nos levantamos de la mesa un poco tarde. Como siempre nos quedamos conversando como ese típico par de viejos amigos que no pueden parar de recordar anécdotas del pasado distante y mejor.

Nos reimos un par de horas más y nos fuimos a dormir. 

Al día siguiente me acompañaste a hacer unas consultas por ahí, y cuando ibamos caminando nos topamos con un grupo de viejos apoyados en un auto, hablando sobre una rueda pinchada, y una lagartija que los hizo correr como niños miedosos.

Así mismo me sentía a ratos cuando iba contigo a cualquier lado. Con ganas de correr de la emoción, y con miedo a hacer cualquier cosa.

Nunca me gustó leer tanto tiempo después lo que habíamos escrito un par de vidas antes.