sábado, 5 de diciembre de 2020

Por primera vez.

Caminé unas cuatro horas hasta que llegué al lugar. Me quedaba poca agua, y estaba agotado, pero al menos el sol era amable y no pegaba tan fuerte para ser las cinco de la tarde. Me dejé caer de espaldas suavemente sobre una roca al borde del río y cerré los ojos. Llevaba los audífonos puestos hace un rato, pero no tenía música, ni nada, ya solía llevarlos mas por costumbre que placer. Sentí que era uno de esos momentos de introspección donde cualquier recuerdo, preocupación, o personas del pasado se me podían cruzar por la cabeza y tener ganas de resolver todas las cosas que van quedando pendientes con el tiempo. No tenía sentido, así que traté de dejarlo ir, y disfrutar cada segundo ahí. 

Percibí una pequeña sombra con los ojos cerrados, y me saqué los audífonos para tratar de escuchar qué pasaba. De pronto fue como si todas las aves de alrededor hubieran comenzado a batir sus alas y alzarse al horizonte. 

Cuando abrí los ojos, era justamente lo que estaba pasando. 

Por primera vez.


lunes, 28 de septiembre de 2020

Cartas

La verdad siempre ha sido así. Llegan en momentos extraños, acompañan la apertura de algunas etapas, dejan sus marcas y luego se van. A veces mucho más rápido de lo esperado. Y probablemente todas las interpretaciones que intente de sus acciones terminen siendo erradas. Todas las conclusiones a las que intente llegar van a ser quimeras al viento. Siempre le voy a tener cariño a las palabras que intercambiamos con tantas ganas en algunos momentos, a los poemas compartidos y a las pequeñas batallas que nos tocó dar juntos. Yo, que a veces pensaba haberlo visto todo, me dejé deslumbrar por ofertas inocentes, y risas, muchas risas.
La gente cambia, las razones cambian, y suelo ser yo el que guarda las cartas.

domingo, 6 de septiembre de 2020

Reflejos

La luz se colaba por el cristal, y los reflejos iban en todas direcciones. Así sentía que iba mi cabeza algunas veces después de la ducha, tras pasar por una maratón de recuerdos breves, nombres, lugares, olores y risas. Me vestí lento, y me di cuenta que ya han pasado casi diez años desde que compramos esos polerones verdes... yo aun lo sigo usando de vez en cuando sin darle mucha importancia. Me pregunto qué habrá pasado con el tuyo. Recuerdo ese día donde perdimos la vergüenza y se nos ocurrió usarlos al mismo tiempo en un paseo. Quizás esas miradas ajenas y curiosas eran sólo parte de nuestra imaginación, pero fue suficiente para no volver a vestirnos igual nunca más. Me da un poco de nostalgia y risa sentir aun ese recuerdo tan vivo, como si estos diez años no hubieran pasado, y ese día estuviera a la vuelta de un sueño, o dos.


lunes, 24 de agosto de 2020

Acantilado

No he vuelto a saber de ti en muchas semanas. Hace algunos días alguien me habló sobre el tema, pero traté de cerrarlo de manera circular, cosa de que no fuese necesario volver a sacarlo a la luz. De todos modos, quedó enterrado cerca de la superficie de mi conciencia, y te volví a ver entre sueños. Te recostabas a mi lado, mientras pegaba un sol extraño por la rendija entre las cortinas. Me quedabas mirando sin muchas palabras y yo a pesar de no entender demasiado me dejaba llevar y me acercaba para besarte. Desperté de golpe esa mañana, un poco perdido de porqué volvía a soñar contigo luego de algunos meses de tranquilidad. No tenía sentido. Había olvidado la conversación de 4 días atrás, y encontré que no era razón suficiente para tener un sueño así. Me tomé mi tiempo sentado al borde de la cama, y revisité algunos recuerdos no muy lejanos. Entré en esos espacios de melancolía que da la soledad, y reflexioné sobre las cosas que sentía en verano. Me sentí bien después de todo, y ya dejé la bola correr. No me detuve más tiempo del necesario para llegar a alguna conclusión y dejar esas ideas ahí en la orilla de mis pensamientos del día.

Las circunstancias hacen que con el paso de la vida, quererte sea más fácil.


domingo, 26 de julio de 2020

Historia diferente

...Siempre seré tu fan number one... hubiera querido que las cosas fueran diferentes, pero como dice la canción "tú estás en las montañas y yo en el mar"...

Amé esa carta de despedida que hoy volví a encontrar. Cerrar ciclos es difícil y cada uno lo hace a su manera. Nuestras formas pueden ser muy diferentes, pero cuando encuentras a alguien que se suele expresar como tú lo haces, pega un poco más.
No fue un secreto que nos quisimos, y de cerca o a la distancia intentamos estar juntos día a día con muchas ganas. Contigo aprendí a llevar bien las llamadas por teléfono que hasta ese momento nunca me habían acomodado lo suficiente. Aprendí a hablar las cosas que nunca había conversado, y también que en el calor de los abrazos y las miradas cómplices las palabras pueden hacerse más livianas.

Te dediqué muchas horas, conversaciones, vueltas por un lado y por el otro. Meses e incluso años después de que no volvimos a hablar. Me indigné con la idea de que no te dieran lo que merecías, y que alguien pudiera volverte a hacer sentir mal. Traté de solucionar todo, pero con el tiempo también aprendí que hay cosas que simplemente no se pueden arreglar, y esta misma era una de ellas, que debía dejar ir para poder avanzar.

Le hice caso a tus recomendaciones, le sigo haciendo caso a lo que me dijiste, y hasta el día de hoy, cada vez que me corto el cabello, es por esa última sugerencia.
Tenías razón en tanto, por no decir que en todo.

Ojalá fuera una historia diferente, sin embargo en lo efímero de tus últimas palabras, descansa mi nostalgia.

sábado, 11 de julio de 2020

Había otra vida

Caminamos por la costa de ese pueblo antiguo, agarrotado, con miedo a la extinción. Filmamos algunos vídeos de ese verano, las fiestas y esos largos grupos de amigos que tienden a desaparecer con los años. Probamos comidas nuevas juntos e incluso elevamos algunos cometas en fechas que nadie más lo hace. Nos reímos y tomamos muchas horas de sol en las mañanas tediosas. 
Te admiré siempre por esa energía que me contagiaba. 
¿Qué habría pasado si hubiéramos seguido esos caminos?
Había otra vida difusa, con menos temor, incluso siendo más incierta. A ratos creías que la compañía lo era todo, que el futuro ya estaba escrito y que nombres llevarían. 
Hay muchas cosas que cambian para bien.

lunes, 6 de julio de 2020

Sueño 90 - Niña

Estoy en una fiesta de graduación, vestido con terno y hay mucha gente. Tenemos que hacer un baile al aire libre. Me sé los pasos, pero no veo a mi pareja. Mientras me río con un compañero y comienza la música. Aparecen nuestras parejas y bailamos.
Ahora voy en un tren con la misma chica al lado, y en el asiento de atrás va nuestra hija. Una pequeña de pelo castaño de no más de 3 años. Me di cuenta que ibamos dormidos y las personas de atrás se llevaron a la niña para no incomodarnos. Ellos se levantan y se van a sentar a otro lugar y yo me quedo jugando con la niña.
Estoy en casa y me nace ir a busca a mi hija, escucho que está viendo caricaturas en la televisión y entro al cuarto, se ha quedado dormida encima de la cama. Me da demasiada nostalgia y la tapo. Al rato despierta y jugamos en el living.
Estoy con ella en brazos corriendo, y la llevo a ver a su familia materna. Está feliz. Al rato debo irme.
Fue un sueño raro, pero lindo.
Despierto.

domingo, 5 de julio de 2020

Fanático

De blanco con unas pequeñas tiritas sobre los hombros. La clavícula marcada y el cabello suelto. Así te soñé algunas veces sobre mi cama destapada. Conversamos hasta tarde, ninguno quería dormir y ya no quedaban palabras, las habíamos usado todas. Nos reímos y te traté de convencer de que tus primeros autógrafos serían para mi. Dijiste que ya habías usado mi cuerpo como lienzo, y que tu firma estaba ahí, y no en un pedazo de papel. Te dije que por bonito que sonara, a eso no le podía poner precio. Nos reímos un poco, y por un rato me quedé dormido en tu hombro en una pose rara. Una mano tuya encima mío siempre tiene ese efecto misterioso. Entre respiraciones a saltos te dije que te adoraba, y me respondiste cada vez un poco más natural y sincera. Las miradas no engañan, sólo las palabras, y por eso preferí no decir más. Desde aquí a tu lado me declaro tu más fiel fanático.

lunes, 22 de junio de 2020

Día de julio

Me puse esa chaqueta que te gustaba y el pantalón rasgado en las rodillas. Te dije que me esperaras ahí cerca del río donde nos gustaba ir a conversar y mirar el atardecer. Salí del metro decidido y subí las escaleras tratando de dejar la mente en blanco, para no repetirme una y otra vez un discurso que no me iba a resultar cuando estuvieras al frente.
Llegué y lo primero que me dijiste fue algo sobre mi ropa. La imagen, siempre te importaba eso antes que cualquier otra cosa. Me abrazaste y no me pude hacer el fuerte así que cedí y te abracé de vuelta, pero sabiendo que era una despedida, me tomé un poco más de tiempo del normal.
Te pregunté si tenías algún objeto que te acompañase siempre, un anillo, un aro, un collar, algo pequeño que te desesperase perder. Me dijiste que la verdad no, solías cambiarte los accesorios y no había nada que tuviera ese nivel de apego para ti. Te confesé cuál era mi objeto que me hacía sentir que tenía los pies en la tierra, y que muchas veces perdía... pero al encontrarlo me daba una pequeña felicidad. Te reíste un poco, por lo banal de la conversación, y mirando tus ojos verdes decidí que era el momento de dejarte ir.
Era un día de julio, y para la época no hacía tanto frío, pero sí corría un viento un poco molesto, y estaba más oscuro que de costumbre. Ya no me gustaba ese lugar, y tenía que dejar de pensar que nos pertenecía a los dos. Creo que sólo a miradas, entre esos ojos claros y tu melena rojiza fui capaz de entender que no importaba ninguna de las palabras que te pudiera decir.

lunes, 15 de junio de 2020

Sueño 89 - Cena

Estamos en una casa rectangular, con un patio largo con pasto a un lado, y una piscina al otro.
Estoy con un compañero de colegio haciendo un trabajo en una habitación, al parecer el comedor... tenemos libros, computadores y estamos investigando un tema.
Nos da hambre y yo me pongo a cocinar. Aparece una compañera y me ayuda, y mientras estamos contra el tiempo, llega la familia de la casa que estamos ocupando. Nadie los conoce, pero nos ayudan. Hay muchos niños, y mientras vuelvo a la cocina veo todas las ollas vacías y las porciones servidas en algunos platos.
Le llevo un plato a mi amigo y comemos muy a la rápida. Tenemos que terminar el trabajo y ya está amaneciendo.
Despierto.

sábado, 13 de junio de 2020

Cadera marcada y abdomen plano. Es curioso como recuerdo algunas de esas imágenes cuando pienso en ti. El pelo tomado apuntando hacia arriba, pijama y sandalias cómodas. Tus manos examinando algo en la mesa y parte de tu familia alrededor.
Cómo no pensar en las veces que posé mi mano en tu cintura, y nos abrazamos fuerte con ganas de más...

sábado, 6 de junio de 2020

Lo es para mi.

Te atrapé sin verte en unos de tus vuelos. Te llevé conmigo el tiempo suficiente como para empezar a notarte al despertar. Mientras tu presencia se hacía cada vez más clara, comencé a preocuparme si habías tenido un buen día, y si estabas lo suficientemente tranquila como para ir a dormir y descansar en paz. Te dejé escalar al norte y al sur, y me emborraché sin planearlo con tu perfume y tu sabor en algunas ocasiones. Creeme, hice eco de cada instrucción que me diste.
Eso tendrá que ser suficiente.
Lo es para mi.

lunes, 1 de junio de 2020

Blandí el mejor filo de mi colección y esperé el goce que tuvo el hijo del hombre cuando se reconoció mortal. Anuncié el ocaso de esas nubes pasajeras que nos tejían frases en el cielo. Esperé más de la cuenta por una mirada honesta y caí en sus brazos con olor a lino fresco. Sentí esa inevitable humedad en el rostro que traen sólo las lunas llenas. Después de caminar en horas penumbrosas con el escudo trizado y el alma rota, encontré mis respuestas entre la hierba y su compañía.
Amada mía en, ¿en qué estación del viaje comenzaste a deslumbrarme?

sábado, 23 de mayo de 2020

Un día como hoy

Como muchas otras veces caminé siguiendo la luna en dirección al mar, y compré un par de botellas para que me hicieran compañía. Llamé a algunas personas y les dije dónde estaría, con la esperanza de que no me fuesen a encontrar. No quería ver a nadie, quería perderme entre las fogatas, la música y las estrellas allá bien arriba donde pretendía llegar. Me vi vagando entre los grupos de gente, y choqué más de alguna vez derramando mi vaso, con la cara llena de risa, pero el alma un poco vacía. Aparecieron estas personas nuevas en mi vida desde hacía unas tres o cuatro tardes atrás. Quedamos de salir varias veces, pero no había querido aceptar. En parte, se los debía.

Entre su grupo y el mío se los fue llevando la noche, y yo me vi solo otra vez con esta chica bronceada de cabello largo. Decidí dejar el desgano y dar de vuelta la situación. Cogí su mano, y la invité a caminar. Tenía la sonrisa apagada y a veces su mirada se perdía lejos imaginando cosas que nunca pude descifrar. 
Logré hacerla reír y eso me pago la noche entera.
Fue la primera vez que amanecí fuera, y veía como entre los cerros ya iba saliendo el sol. 
Aún estábamos sentados en la arena, cerca para pasar un poco el frío, y tímidos como dos escolares que se gustan y no saben qué hacer.

Fue un verano inolvidable, y quizás sin tu partida no me pararía tanto a agradecer todo lo que aprendí junto a ti. Recuerdo esas primeras tardes de fotos en la playa, palabras pintadas en tu pared celeste, tus dibujos y colores en tus blocs, y ese uniforme de colegio religioso granate con el que te veías tan bien. 
Ya van muchos años, más de los que creía que podrían pasar.
Hablo todos los días con mi mejor amigo, y recuerdo la sorpresa de darnos cuenta una vez que ambos te habíamos conocido en momentos y lugares diferentes de nuestras vidas.
Hasta hace unos pocos años hablaba aún con tus hermanas y nos reíamos de las veces que te hacíamos enojar o cuando poníamos esas canciones con las que no podías evitar bailar y hacer esos pasos locos que nos hacían reír.
Me pregunto qué estarías haciendo ahora, si aún estaríamos juntos, y si esa tez suave aún nos recuerda en algún lugar.
Todo fue un día como hoy.
Nadie debería irse tan pronto.

Perdón por nunca hallarme cuando te recuerdo. Esto es todo para ti. Algún día seré capaz de darte el espacio imposible que te mereces en algún lugar.

domingo, 17 de mayo de 2020

Ponte bonita

Ponte bonita mujer, y no dejes que el resto te opaque. No te hablo de imagen, que de eso sabemos todos. Dale color al alma y deja que esos rizos vayan en todas direcciones. No, a mi no me importa, yo te quiero siempre. Vuelvete loca y no te rindas ante nada, que ellos se rendirán ante ti. Tienes claro tu futuro y el pasado va contigo a todos lados, vive el presente y gritales que vas a llegar a todas tus metas. Vive tu vida simple, te lo mereces tanto como un café caliente en días fríos, una manta suave y una mañana completa en la cama. Quiero verte siempre erguida, pero tienes todo el derecho a esos días de desgano. Ya lo sabes, te recoges el pelo y manos a la obra que el día se viene intenso. Yo te espero allá arriba donde apuntamos un par de noches en vela, deja que me componga un poco, que a paso lento se siembra la tierra.

martes, 12 de mayo de 2020

Pasaron varios buses

Queríamos estar juntos un rato más. Por eso decidimos tímidamente caminar unas cuadras extra juntos, a pesar del frío que hacía esa mañana. Me lamentaba no haber llevado un abrigo extra para pasarte, pero recordé que tenía un gorrito de lana en la mochila y te lo pasé porque en algo podía ayudar. Te veías tierna abrigada así. Procuramos no mirarnos mucho a los ojos, para no decir nada extra, pero esa noche habíamos intercambiado muchas miradas y sonrisas inocentes, y no me podía sacar de la cabeza algunas preguntas.

Caminamos y yo no sabía exactamente dónde íbamos pero confié en tu criterio, no me quería separar aun. A veces en esas caminatas cortas y medio silentes es donde se dicen más cosas. Dejaste pasar un bus, tomaste el siguiente, y te miré caminar a la parte de atrás con mi gorrito puesto. "Listo", pensé. Sana y salva, ahora me voy al mío. Caminé lento, y pensaba en encender un cigarro que no tenía. Tomé el celular y envié algunos mensajes de voz a algunas personas. Hice tiempo, porque no quería llegar tan pronto a casa a dormir.

Llegué a mi parada y pasaron varios buses. Mientras pasaban me entretenía mirando algunos niños jugar, abrigados de ese sol de invierno que apenas entibia el aire. Al final me ganó el cansancio y subí a uno. Iban unos pocos minutos y recibí tu mensaje. Intercambiamos algunos y vi que estabas de camino. Te llamé y sonabas preocupada, el cansancio te tenía impaciente, y perder más tiempo te tenía frustrada. Bajé del bus y corrí varias cuadras sin cortar la llamada. Te vi a lo lejos y cuando llegué me abrazaste. Me decías que no sabías qué hacer y que no querías preocupar a nadie más. Te dije que para mi no era molestia ayudar. Era septiembre, algunos días después de tu cumpleaños, y vendían empanadas recién preparadas cerca. Pedí un auto para que llegases pronto, y cuando llegó nos despedimos y hablamos un poco más por mensajes.

No recuerdo cómo me fui yo a casa, si caminé por otro bus o pedí un auto para mi también después esa mañana, pero recuerdo claramente como unos días después, en que volvimos tarde y te pedí un auto, te fuiste y descubrí que no tenía mis llaves. Tuve que esperar en la calle varios minutos a que terminaras tu viaje para poder pedir el mío.
Ahí me di cuenta lo tonto que me estaba poniendo.

sábado, 9 de mayo de 2020

Tuya y mía.

La noche me intenta llevar lejos amor, y yo me resisto a volver a esos lugares sombríos de donde logramos salir, tú de los tuyos, yo de los míos, y aquí, con una taza solitaria y temblorosa, aguanto el peso del frío y los recuerdos errantes. Perdoname si a veces te culpo por mis desvelos, o si mis palabras no logran decir lo que quiero, estoy aprendiendo a amarte, y mi corazón sufre cuando no sabe llevarte. Tu luna severa camina en línea recta, y mi sol constante te sigue de lejos y de cerca. Quizás algún día la vida deje de eclipsar mi calor certero, y me permita volver a llamar esta vida tuya y mía, nuestra.

jueves, 7 de mayo de 2020

Corazón inquieto

Corazón inquieto, corazón que lates y me asustas,
¿Qué me tratas de decir?
Te dejo libre seguir tu senda,
Vuelves y me consultas cómo proceder,
Te dejo libre, pero quieres que yo elija,
Te hice mis confesiones y te volví a soltar,
Y vuelves animado porque encontraste tu lugar.
¿No quieres libertad?
Que no, que su hogar está allá.
Está bien viajero rojo, anda, pero no la hagas llorar,
Corre fuerte y decidido, apaga sus dolores, y llénala de risa,
y quédate ahí, yo volveré después por ti, y con algo de suerte,
no te volveré a encontrar.


lunes, 4 de mayo de 2020

Noches amargas

Ilumíname en las noches amargas mujer mía, que tu velo cubre galaxias infinitas donde mis mundos tratan de reposar en tiempos poco dóciles, prepara un abrazo de doce horas y nos olvidamos de los recuerdos amargos que te comen el alma. Que mis manos se enreden en tus cabellos y  encuentren así la calma que procuro entregarte en tus días de luna intensa. Respira profundo tres veces, cierra los ojos y siente como mi corazón va atado al tuyo al lugar que me lleves.

domingo, 26 de abril de 2020

Tengo claro

Tengo claro que de lo poco, mucho, de lo corto, intenso. Que de cada beso, tu sabor. De cada abrazo, tu cariño. De cada te quiero, tu amor. Atas tu mano a la mía y los pasos se alivianan.
Soy contigo. Eso no lo puedo obviar. Anhelo devorarme tu corazón completo, porque para esto no hay otro modo. De las caminatas la risa, y de la locura, compañía. ¿Quienes éramos antes de esto? Fácil. Los mismos. Nada cambia y todo cambia. El ritmo nos lleva  y voy contigo.



miércoles, 22 de abril de 2020

Más que palabras

Eres mucho más que tu rutina, tus obligaciones y tus auto exigencias. Eres tus sueños, tus ideas y las ajenas que has hecho propias. Esas cosas que has visto y te han gustado, esas personas que te han hecho bien y mal, esos momentos felices y amargos. Esos lugares que amas tanto como para llorar al dejarlos y al volver. Eres tus amigos que te hacen reír, soñar y aterrizar.
Para mi eres eso y más.

sábado, 18 de abril de 2020

Punzante

Ibas caminando rápido, apurada, como si alguna obligación ajena impetuosa te diera la orden de seguir adelante sin mirar atrás, porque no había tiempo. Cuando tienes apuros actúas así, pero siempre se trata de problemas de otros, los tuyos los solucionas diferente, caes en desesperación cuando es por alguien más, y necesitas esa inmediatez en tus soluciones.
Tus cosas las manejas mejor, con un poco más de calma e independencia.

Seguías avanzando tan rápido que a veces olvidabas que yo iba detrás, y no se te hacía difícil soltar mi mano y apurar el paso, porque en el fondo, sabías que yo estaría ahí al voltear, y que no me iba a aburrir o cansar de seguirte.

Una par de veces decidí no hacerlo, y te dejé ir corriendo a tu vida, mientras yo me sentaba, encendía un cigarro y me ponía a revisar si todo lo que hacía estaba bien o mal, y si las cosas malas eran culpa mía, qué factores me habían llevado a eso. Pensaba siempre en eso, que finalmente la suma de todo iba dando resultados constantes, y que la vida era un reciclaje permanente de situaciones, donde tenía que ir tomando lo bueno y desechando lo malo. Incluso pensaba a futuro en que ese momento sentado, de análisis, iba a ser sometido a juicio y ver si había sido netamente bueno, u otra pérdida de tiempo más... divagar y no concluir nada de nada.
Creo que sólo por el hecho de vivencias anteriores, presentía que ya sabía algunos de los resultados. Que te irías corriendo cada vez que alguien más fuera lo suficientemente importante, que tu atención fuera merecida por otros, mucho más que por mi. Que a fin de cuentas, podrías tener razón en tener ese interés punzante en algunas cosas, para las que a mi me considerabas poco apto para conversarlas.

Creo que confiaba demasiado ciegamente en mi juicio, y no era capaz de darme cuenta de que todos los hechos ajenos del pasado no eran una regla real para medir las nuevas situaciones y personas que tenía en el presente. Mis estúpidos afanes de reduccionismo de la mente humana y sus comportamientos estaban completamente equivocados si creía que sabía cómo era todo el mundo, sin siquiera darles la oportunidad. Y sí, estaba equivocado, y luego de aceptarlo me dejé llevar.

Habían pasado unos dos minutos y comencé a sentir un calor en el pecho y un ahogo poco común. Quería abrir la ventana, y me di cuenta de que estaba en la calle y por alguna extraña razón había estado aguantando la respiración sin ningún motivo. Me levanté mareado y pasé suave los dedos por mi frente hacia arriba, tratando de encontrar el centro. Me volví hacía un lado, y ahí estabas, sentada al lado mío, bebiendo esa limonada fría que te encanta, y riendo con la mirada.

- Amor, estás bien?

Sólo esas tres palabras fueron suficiente.

sábado, 11 de abril de 2020

Su sonrisa enamorada

La muerte me seguía intensa, como una leona tras su presa. A tropiezos y saltos de fé, logré sortear sus zarpadas con inteligencia, y me escabullí a un rincón solitario y oscuro, donde podía oír sólo mis propios latidos. Cada día me sentía más vivo y la selva menos amenazante. En cada una de sus esquinas sentía que me esperaban, y mi prestancia se veía opacada sólo por mis dudas y la incapacidad para reconocerme.
Delaté a mis amores, y en cada vuelta de página iba dejando atrás las cicatrices heladas. Me confesé conmigo mismo y moldeé esta mejor forma antes de meterla al horno y hacerla ver la luz.
Miles de gotas de lluvia inesperada limpiaron las impurezas de mis lentes, el papel se arrugó y la tinta comenzó a hacer sangrar algunas letras al azar, pero nada me importaba más que el verde del pasto y los colores de las flores que gozaban el rocío de una brisa tropical.
Fue un verano lejano e imprudente, con sonrisas a medias y conversaciones fugaces, de observación y risas de niño inocente, atrapados por la corriente, en un mar caudaloso de tiempo inerte.

No sé porqué añorabas quedarte allá, lleno con ese vacío gris de los paseos costeros solitarios, o aquí con el fulgor incierto de la compañía, su mirada nueva, y los colores de su sonrisa enamorada.

domingo, 5 de abril de 2020

Principio

El mar bañando mis pies, enterrarlos en la arena para buscar el frío,
Pisar las hojas cafés y caminar descalzo por el pasto recién cortado,
Unos saltos, unas vueltas y tu vestido largo al viento,
Tu risa perfilada y el perfume de las mañanas juntos,
El café recién servido, la cama a medio hacer,
Y la brisa helada en el pórtico buscando el sol tibio.
Dime, ¿qué otras cosas gozamos los dos en esa vida pasada?
Las infinitas lunas llenas, los cantos en las noches de fogata, y la risa a miradas,
Tu espalda larga y descansada, con sus curvas como mi morada,
Un abrazo, dos besos y los ojos cerrados,
Que corre porque tengo sed,
Y volvemos a lo nuestro,
Un poco de escarcha, el olor a madera y la tierra recién sembrada,
Pedaleando se hace el camino, y mañana cuando vuelvas,
será el principio.

jueves, 26 de marzo de 2020

Realidad

Sentí tu piel y no supe más. 
Dijiste palabras en mi oído, y me besaste lento, 
haciendo de cada segundo un millón. 
En el descanso me preguntaste por mis sueños y mientras te acaricié, con la otra mano te los dibujé.

Omití siempre hablarte de poesía, porque ¿quién era yo para darle clases al profesor? 
Siempre se me venían a la cabeza las letras de Drexler:

"Que viva la ciencia
Que viva la poesía
Que viva siento mi lengua
Cuando tu lengua está sobre la lengua mía!
El agua esta en el barro
El barro en el ladrillo
El ladrillo está en la pared
Y en la pared tu fotografía(...)"

Y de cuando en cuando, igual lo pensaba, lo sentía, lo oía.
¿Qué finalidad tiene la poesía, cuál es su meta?
La respuesta es sencilla.
Su meta es volverse realidad;

Que un día la Luna decida acercarse,
y que las mareas se vuelvan locas,
que las noches tengan luz,
y que por eso,
ahí estemos los dos,
echados en la cama,
felices,
hablando de los sueños.

domingo, 1 de marzo de 2020

Te esperaba allá

Hace unos días fuimos a la luna y volvimos. ¿No te dabas cuenta acaso?
Yo ya te esperaba allá hace un rato.
Ya no tengo esos sueños vacíos e inciertos, cada vez se hacen más reales.
Te digo que tu olor me vuelve loco, y que tus ojos imitan al sol,
pero repetir todo cansa el corazón e inquieta el alma.
Tengo la cabeza agitada, y mis ojos se quieren cerrar más seguido,
los nervios siempre están y sin ellos no soy yo.
Nada se da por sentado, ahora menos,
hay que dejar de buscar respuestas cuando las preguntas no hacen falta.
Te dije tres veces que me vuelves loco, y aquí están los efectos,
escribiéndote al aire, para que me lea el resto.
Cuesta no ser egoísta y querer todo para sí, pero es parte del camino ponerse en todos los casos.
Ya me equivoqué un par de veces y procuré mejorar. Eso creo estar haciendo y no al revés.

Después de tantas horas al lado tuyo, hacer como que no veo, hacer como que no releo, hacer como que no sé, termina siendo verdad. Me da lo mismo el pasado, ya aprendí, no te voy a contar lo que no hace falta, ya hablé demasiado.
Tenemos días para ponernos de acuerdo con unos besos y otros para hablar, aunque la paciencia nunca ha sido lo mío, te lo confieso.
Siempre he sido curioso y quiero saber, pero hoy no hace falta.
Estoy contigo, y eso,
es todo.

jueves, 20 de febrero de 2020

Me tienes a tiro

Corrimos tan rápido como un relámpago y nos dejamos llevar. Te quise aquí y te quiero allá.
Te dije mil veces en mi mente lo guapa que estabas cada día, y siempre olvidaba mencionarlo. Confundí un poco cuál es el límite de un halago sincero y las dudas que puede generar, pero es cierto, todos los días estabas más atractiva y estarlo ignorando a la fuerza se estaba volviendo una tarea impensada. ¿Me gustabas?
Te lo he tratado de decir otras veces, me tienes a tiro... y ya. No quiero abrir los ojos todavía, porque no sé con qué realidad me voy a encontrar cuando eso pase.

Sabemos que pocas veces al año hay luna llena, y por eso es tan valiosa. Es atractiva e hipnotizante. Esas noches son diferentes, y lo diferente suele ser especial.

viernes, 14 de febrero de 2020

Celos

Yo te dije mil veces que los celos eran para los estúpidos, inseguros y para la gente que no conoce el significado de la confianza, la plenitud, y la felicidad. Disparé infinitas veces al cielo y ahora todas las balas me caían a mi.

Cada vez que me jugabas sucio, lo podía soportar, porque en mi mente sabía que todo era una distracción, incluso yo. Que nadie podía tenerte realmente, que cada vez que me lloraste y dijiste que querías una vida conmigo, no era real. Sólo eran esos últimos respiraciones que intenta alguien que ya sabe que se va a ahogar.

Siempre que paso por fuera de ese bar recuerdo nuestra última conversación. Me pedías que te dijera si podías seguir adelante con él, o si volvías conmigo, que a fin de cuentas nadie te soportaba como yo, que habías sido una tonta y que muchas veces que pensabas en tu futuro, yo estaba ahí. Que una vida juntos, era ya parte de tu realidad.

Pocas veces he vuelto a sentir esa frustración.
Después de tantos años y conversaciones infinitas, me ponías en la situación más incómoda.
Yo tenía que elegir si dejarte ir, y aprobar tu nueva relación o volver conmigo. ¿Qué clase de persona enfermiza hace eso? ¿Qué tantos traumas ajenos tenía que pagar?

Te cambiaste a la silla de al lado, te acercaste y buscaste mi mirada, me tocaste la rodilla y yo no di más. Rompí en llanto. No me cabía en la cabeza tanta impotencia. Quería irme, quería correr, pero todo era gigante a mi alrededor, o yo me había vuelto diminuto, mi confianza quedó hecha pedazos. No sé cómo alguien podía mentir tanto sólo por el hecho de convencerse de que su realidad era la única que importaba.

Desde ese día dije que nunca más.
Y nunca más creí que sería.
Hasta ahora, que estoy esperando el bus que trae a la chica que será mi novia en menos de un mes.

jueves, 13 de febrero de 2020

Qué tú?

Llevábamos algún tiempo caminando juntos. No sabíamos bien cuál era la meta, pero por andar contigo no me hacía problemas. A veces suponía que tú tenías un destino claro, o en el peor de los casos, alguna idea. Yo las tenía, y muchas, desde hace un tiempo atrás... pero era complicado saber de qué se trataba todo a fin de cuentas.

Me vestí de esa forma que te llamaba la atención, haciéndome el tonto cuando lo comentaste, cambié el tema y noté que estábamos detenidos ahí mismo donde siempre teníamos las conversaciones incómodas. Me mirabas de forma inocente, tratando de hacer preguntas con la mirada, buscando las respuestas en mi rostro, y yo de responderlas esbozando sonrisas tímidas. Era un juego normal e infantil del cual ambos disfrutábamos. Al rato no aguantaste y dijiste "Qué?" y yo... nada, me reía como tonto. Me costaba tomar valor y decir o hacer lo que realmente estaba pensando, y era más sencillo responderte con un "qué? nada, qué tú?". "Yaa tonto". Sí, estaba siendo un tonto y no podía controlarlo, era complicado estar así con alguien que te gusta tanto y tener que seguir actuando porque la cabeza pesa más que todo el resto del cuerpo a veces.
Después de unos minutos de caminar en círculos de frente a ti, y rodearte finalmente con los brazos, te logré tomar la cintura y decirte algunas cosas. Me concentré un poco y tomé aire para no cortar las palabras a la mitad.

Te volviste nuevamente una niña unos segundos, y en cuando abrí los ojos ya eras esa mujer que veo ahora, con esa mirada de paz que disfruto tanto.

Ahora estoy aquí sentado, y sigo buscando el momento para traerte arriba a mirar las nubes a mi lugar favorito.

viernes, 7 de febrero de 2020

Mi opción favorita

Revolvía el café con tantas ganas, que casi no noté que aún faltaba el endulzante.
Me sentía un idiota, demasiado imperfecto y lejos de estar seguro de las cosas que pasaban a mi alrededor.

Justo cuando comencé a creer que estaba en casa, me echaron a un rincón oscuro y vacío, sin ninguna de esas personas que siempre solían estar para mi.

Tenía pocas opciones, y tras unas pocas lágrimas opté por no mirar atrás con tanta nostalgia, y con tanto recelo hacia el resto.
Han habido mejores tiempos y gente más sincera, las habrán después también, en algún lado andan y nos estamos esperando.

Te pedí disculpas cuando los errores no eran míos, agaché la cabeza y asentí cuando decías lo que el temperamento te ordenaba.

Me podía cansar también, pero sabes que dormir no es lo mío, y que prefiero darle mil vueltas a todo antes de dejar que el día me lleve.
Por eso te entiendo tan bien... cuando procuré no intentarlo más
Al final del día, eres mi opción favorita.


martes, 28 de enero de 2020

Cada mil que las pienso

No te dije todo rápido porque preferí ser prudente.
A veces te suelo decir todo, a veces te aconsejo lo que yo no puedo cumplir.
¿Te das cuenta? Hablo demasiado porque todo lo que callo es más importante.

Mañana es el día, y siempre mañana será, porque el presente me cuesta vivirlo, y si te digo que esto lo viví mil veces antes, puede que me prefiera engañar con esas mentiras para sentirme preparado.
Nada es igual, y todo cambia más de lo que uno quiere, pero en el fondo, la esencia es siempre la misma, y esa es a la que quiero apelar.

Me extrañan tus reacciones, a veces me extrañan tus ganas de estar.
A ratos te prefiero lejos y me gusta que me prefieras a alejar, pero también te extraño luego de verte, y eso no es normal.

Sabemos que los días cuentan, que las acciones son más importantes, y que ambos nos podemos equivocar, pero al final del día mi hombro está ahí esperando tu rostro y mi brazo te quiere rodear.

Hay que reírse de todo, que la vida es corta, que los amigos nos hacen todo más fácil, y siempre hay motivos para celebrar. Que el día no nos pueda, y que el ánimo se mantenga sólo depende de la voluntad.

Te digo que te quiero cada mil que las pienso, que me gustan las cosas difíciles y que no dudes en buscarme cuando todo lo demás falle.

martes, 7 de enero de 2020

Eternidad

Volvimos de la eternidad para ser mortales de modo fugaz. Saltamos las barreras de la mente que nunca estuvieron ahí. Viajamos en carreta, barco y un sinfín de transportes diferentes, pero nada me llevó más lejos que la propia voluntad. 
¿Dime a dónde se va a veces a vagar? 
¿En qué puerto se quedó perdida la dicha? 
¿Quién se robó el tiempo y lo encerró en su calabozo? 
Prometimos no dejar que eso pasara, y si dejaste que lo hicieran, perderte no dolerá. 
Prometimos un vuelo largo, donde la luna sería la primera parada, en un destino infinito, y las últimas estrellas serían nuestra brújula.
Pero traté de ser un imbécil, porque dicen que esos viven más felices, traté de dejarte siete veces, porque ese era nuestro número de la suerte. Traté tantas cosas inútiles para darles en el gusto, y nunca fueron suficientes.
Las respuestas cortas son las que más duelen, pero a la vez las más sinceras, y yo te quiero cerca para que las oigas de mis labios.
La realidad es tema de perspectiva, y mis ideas no las podrás ver al primer intento. 
Hay buenos secretos que sólo comparto con quienes me quieren escuchar, y a eso no se obliga.
Las dudas dañan las mañanas, y las alegrías se pueden vivir también de varios modos.
¿Cuales son los tuyos?
Mejor ven, invoquemos ese silencio etéreo que nos hacía sus esclavos,
apuntemos el arco a las estrellas, y levantemos ambos brazos tratando de tocarlas,
¿Hay segundos más placenteros?
Bajamos de la eternidad para ser felices, no para perder el tiempo.
No lo olvides.