sábado, 23 de mayo de 2020

Un día como hoy

Como muchas otras veces caminé siguiendo la luna en dirección al mar, y compré un par de botellas para que me hicieran compañía. Llamé a algunas personas y les dije dónde estaría, con la esperanza de que no me fuesen a encontrar. No quería ver a nadie, quería perderme entre las fogatas, la música y las estrellas allá bien arriba donde pretendía llegar. Me vi vagando entre los grupos de gente, y choqué más de alguna vez derramando mi vaso, con la cara llena de risa, pero el alma un poco vacía. Aparecieron estas personas nuevas en mi vida desde hacía unas tres o cuatro tardes atrás. Quedamos de salir varias veces, pero no había querido aceptar. En parte, se los debía.

Entre su grupo y el mío se los fue llevando la noche, y yo me vi solo otra vez con esta chica bronceada de cabello largo. Decidí dejar el desgano y dar de vuelta la situación. Cogí su mano, y la invité a caminar. Tenía la sonrisa apagada y a veces su mirada se perdía lejos imaginando cosas que nunca pude descifrar. 
Logré hacerla reír y eso me pago la noche entera.
Fue la primera vez que amanecí fuera, y veía como entre los cerros ya iba saliendo el sol. 
Aún estábamos sentados en la arena, cerca para pasar un poco el frío, y tímidos como dos escolares que se gustan y no saben qué hacer.

Fue un verano inolvidable, y quizás sin tu partida no me pararía tanto a agradecer todo lo que aprendí junto a ti. Recuerdo esas primeras tardes de fotos en la playa, palabras pintadas en tu pared celeste, tus dibujos y colores en tus blocs, y ese uniforme de colegio religioso granate con el que te veías tan bien. 
Ya van muchos años, más de los que creía que podrían pasar.
Hablo todos los días con mi mejor amigo, y recuerdo la sorpresa de darnos cuenta una vez que ambos te habíamos conocido en momentos y lugares diferentes de nuestras vidas.
Hasta hace unos pocos años hablaba aún con tus hermanas y nos reíamos de las veces que te hacíamos enojar o cuando poníamos esas canciones con las que no podías evitar bailar y hacer esos pasos locos que nos hacían reír.
Me pregunto qué estarías haciendo ahora, si aún estaríamos juntos, y si esa tez suave aún nos recuerda en algún lugar.
Todo fue un día como hoy.
Nadie debería irse tan pronto.

Perdón por nunca hallarme cuando te recuerdo. Esto es todo para ti. Algún día seré capaz de darte el espacio imposible que te mereces en algún lugar.

domingo, 17 de mayo de 2020

Ponte bonita

Ponte bonita mujer, y no dejes que el resto te opaque. No te hablo de imagen, que de eso sabemos todos. Dale color al alma y deja que esos rizos vayan en todas direcciones. No, a mi no me importa, yo te quiero siempre. Vuelvete loca y no te rindas ante nada, que ellos se rendirán ante ti. Tienes claro tu futuro y el pasado va contigo a todos lados, vive el presente y gritales que vas a llegar a todas tus metas. Vive tu vida simple, te lo mereces tanto como un café caliente en días fríos, una manta suave y una mañana completa en la cama. Quiero verte siempre erguida, pero tienes todo el derecho a esos días de desgano. Ya lo sabes, te recoges el pelo y manos a la obra que el día se viene intenso. Yo te espero allá arriba donde apuntamos un par de noches en vela, deja que me componga un poco, que a paso lento se siembra la tierra.

martes, 12 de mayo de 2020

Pasaron varios buses

Queríamos estar juntos un rato más. Por eso decidimos tímidamente caminar unas cuadras extra juntos, a pesar del frío que hacía esa mañana. Me lamentaba no haber llevado un abrigo extra para pasarte, pero recordé que tenía un gorrito de lana en la mochila y te lo pasé porque en algo podía ayudar. Te veías tierna abrigada así. Procuramos no mirarnos mucho a los ojos, para no decir nada extra, pero esa noche habíamos intercambiado muchas miradas y sonrisas inocentes, y no me podía sacar de la cabeza algunas preguntas.

Caminamos y yo no sabía exactamente dónde íbamos pero confié en tu criterio, no me quería separar aun. A veces en esas caminatas cortas y medio silentes es donde se dicen más cosas. Dejaste pasar un bus, tomaste el siguiente, y te miré caminar a la parte de atrás con mi gorrito puesto. "Listo", pensé. Sana y salva, ahora me voy al mío. Caminé lento, y pensaba en encender un cigarro que no tenía. Tomé el celular y envié algunos mensajes de voz a algunas personas. Hice tiempo, porque no quería llegar tan pronto a casa a dormir.

Llegué a mi parada y pasaron varios buses. Mientras pasaban me entretenía mirando algunos niños jugar, abrigados de ese sol de invierno que apenas entibia el aire. Al final me ganó el cansancio y subí a uno. Iban unos pocos minutos y recibí tu mensaje. Intercambiamos algunos y vi que estabas de camino. Te llamé y sonabas preocupada, el cansancio te tenía impaciente, y perder más tiempo te tenía frustrada. Bajé del bus y corrí varias cuadras sin cortar la llamada. Te vi a lo lejos y cuando llegué me abrazaste. Me decías que no sabías qué hacer y que no querías preocupar a nadie más. Te dije que para mi no era molestia ayudar. Era septiembre, algunos días después de tu cumpleaños, y vendían empanadas recién preparadas cerca. Pedí un auto para que llegases pronto, y cuando llegó nos despedimos y hablamos un poco más por mensajes.

No recuerdo cómo me fui yo a casa, si caminé por otro bus o pedí un auto para mi también después esa mañana, pero recuerdo claramente como unos días después, en que volvimos tarde y te pedí un auto, te fuiste y descubrí que no tenía mis llaves. Tuve que esperar en la calle varios minutos a que terminaras tu viaje para poder pedir el mío.
Ahí me di cuenta lo tonto que me estaba poniendo.

sábado, 9 de mayo de 2020

Tuya y mía.

La noche me intenta llevar lejos amor, y yo me resisto a volver a esos lugares sombríos de donde logramos salir, tú de los tuyos, yo de los míos, y aquí, con una taza solitaria y temblorosa, aguanto el peso del frío y los recuerdos errantes. Perdoname si a veces te culpo por mis desvelos, o si mis palabras no logran decir lo que quiero, estoy aprendiendo a amarte, y mi corazón sufre cuando no sabe llevarte. Tu luna severa camina en línea recta, y mi sol constante te sigue de lejos y de cerca. Quizás algún día la vida deje de eclipsar mi calor certero, y me permita volver a llamar esta vida tuya y mía, nuestra.

jueves, 7 de mayo de 2020

Corazón inquieto

Corazón inquieto, corazón que lates y me asustas,
¿Qué me tratas de decir?
Te dejo libre seguir tu senda,
Vuelves y me consultas cómo proceder,
Te dejo libre, pero quieres que yo elija,
Te hice mis confesiones y te volví a soltar,
Y vuelves animado porque encontraste tu lugar.
¿No quieres libertad?
Que no, que su hogar está allá.
Está bien viajero rojo, anda, pero no la hagas llorar,
Corre fuerte y decidido, apaga sus dolores, y llénala de risa,
y quédate ahí, yo volveré después por ti, y con algo de suerte,
no te volveré a encontrar.


lunes, 4 de mayo de 2020

Noches amargas

Ilumíname en las noches amargas mujer mía, que tu velo cubre galaxias infinitas donde mis mundos tratan de reposar en tiempos poco dóciles, prepara un abrazo de doce horas y nos olvidamos de los recuerdos amargos que te comen el alma. Que mis manos se enreden en tus cabellos y  encuentren así la calma que procuro entregarte en tus días de luna intensa. Respira profundo tres veces, cierra los ojos y siente como mi corazón va atado al tuyo al lugar que me lleves.