jueves, 20 de febrero de 2020

Me tienes a tiro

Corrimos tan rápido como un relámpago y nos dejamos llevar. Te quise aquí y te quiero allá.
Te dije mil veces en mi mente lo guapa que estabas cada día, y siempre olvidaba mencionarlo. Confundí un poco cuál es el límite de un halago sincero y las dudas que puede generar, pero es cierto, todos los días estabas más atractiva y estarlo ignorando a la fuerza se estaba volviendo una tarea impensada. ¿Me gustabas?
Te lo he tratado de decir otras veces, me tienes a tiro... y ya. No quiero abrir los ojos todavía, porque no sé con qué realidad me voy a encontrar cuando eso pase.

Sabemos que pocas veces al año hay luna llena, y por eso es tan valiosa. Es atractiva e hipnotizante. Esas noches son diferentes, y lo diferente suele ser especial.

viernes, 14 de febrero de 2020

Celos

Yo te dije mil veces que los celos eran para los estúpidos, inseguros y para la gente que no conoce el significado de la confianza, la plenitud, y la felicidad. Disparé infinitas veces al cielo y ahora todas las balas me caían a mi.

Cada vez que me jugabas sucio, lo podía soportar, porque en mi mente sabía que todo era una distracción, incluso yo. Que nadie podía tenerte realmente, que cada vez que me lloraste y dijiste que querías una vida conmigo, no era real. Sólo eran esos últimos respiraciones que intenta alguien que ya sabe que se va a ahogar.

Siempre que paso por fuera de ese bar recuerdo nuestra última conversación. Me pedías que te dijera si podías seguir adelante con él, o si volvías conmigo, que a fin de cuentas nadie te soportaba como yo, que habías sido una tonta y que muchas veces que pensabas en tu futuro, yo estaba ahí. Que una vida juntos, era ya parte de tu realidad.

Pocas veces he vuelto a sentir esa frustración.
Después de tantos años y conversaciones infinitas, me ponías en la situación más incómoda.
Yo tenía que elegir si dejarte ir, y aprobar tu nueva relación o volver conmigo. ¿Qué clase de persona enfermiza hace eso? ¿Qué tantos traumas ajenos tenía que pagar?

Te cambiaste a la silla de al lado, te acercaste y buscaste mi mirada, me tocaste la rodilla y yo no di más. Rompí en llanto. No me cabía en la cabeza tanta impotencia. Quería irme, quería correr, pero todo era gigante a mi alrededor, o yo me había vuelto diminuto, mi confianza quedó hecha pedazos. No sé cómo alguien podía mentir tanto sólo por el hecho de convencerse de que su realidad era la única que importaba.

Desde ese día dije que nunca más.
Y nunca más creí que sería.
Hasta ahora, que estoy esperando el bus que trae a la chica que será mi novia en menos de un mes.

jueves, 13 de febrero de 2020

Qué tú?

Llevábamos algún tiempo caminando juntos. No sabíamos bien cuál era la meta, pero por andar contigo no me hacía problemas. A veces suponía que tú tenías un destino claro, o en el peor de los casos, alguna idea. Yo las tenía, y muchas, desde hace un tiempo atrás... pero era complicado saber de qué se trataba todo a fin de cuentas.

Me vestí de esa forma que te llamaba la atención, haciéndome el tonto cuando lo comentaste, cambié el tema y noté que estábamos detenidos ahí mismo donde siempre teníamos las conversaciones incómodas. Me mirabas de forma inocente, tratando de hacer preguntas con la mirada, buscando las respuestas en mi rostro, y yo de responderlas esbozando sonrisas tímidas. Era un juego normal e infantil del cual ambos disfrutábamos. Al rato no aguantaste y dijiste "Qué?" y yo... nada, me reía como tonto. Me costaba tomar valor y decir o hacer lo que realmente estaba pensando, y era más sencillo responderte con un "qué? nada, qué tú?". "Yaa tonto". Sí, estaba siendo un tonto y no podía controlarlo, era complicado estar así con alguien que te gusta tanto y tener que seguir actuando porque la cabeza pesa más que todo el resto del cuerpo a veces.
Después de unos minutos de caminar en círculos de frente a ti, y rodearte finalmente con los brazos, te logré tomar la cintura y decirte algunas cosas. Me concentré un poco y tomé aire para no cortar las palabras a la mitad.

Te volviste nuevamente una niña unos segundos, y en cuando abrí los ojos ya eras esa mujer que veo ahora, con esa mirada de paz que disfruto tanto.

Ahora estoy aquí sentado, y sigo buscando el momento para traerte arriba a mirar las nubes a mi lugar favorito.

viernes, 7 de febrero de 2020

Mi opción favorita

Revolvía el café con tantas ganas, que casi no noté que aún faltaba el endulzante.
Me sentía un idiota, demasiado imperfecto y lejos de estar seguro de las cosas que pasaban a mi alrededor.

Justo cuando comencé a creer que estaba en casa, me echaron a un rincón oscuro y vacío, sin ninguna de esas personas que siempre solían estar para mi.

Tenía pocas opciones, y tras unas pocas lágrimas opté por no mirar atrás con tanta nostalgia, y con tanto recelo hacia el resto.
Han habido mejores tiempos y gente más sincera, las habrán después también, en algún lado andan y nos estamos esperando.

Te pedí disculpas cuando los errores no eran míos, agaché la cabeza y asentí cuando decías lo que el temperamento te ordenaba.

Me podía cansar también, pero sabes que dormir no es lo mío, y que prefiero darle mil vueltas a todo antes de dejar que el día me lleve.
Por eso te entiendo tan bien... cuando procuré no intentarlo más
Al final del día, eres mi opción favorita.