Sentí tu piel y no supe más.
Dijiste palabras en mi oído, y me besaste lento,
haciendo de cada segundo un millón.
En el descanso me preguntaste por mis sueños y mientras te acaricié, con la otra mano te los dibujé.
Omití siempre hablarte de poesía, porque ¿quién era yo para darle clases al profesor?
Siempre se me venían a la cabeza las letras de Drexler:
"Que viva la ciencia
Que viva la poesía
Que viva siento mi lengua
Cuando tu lengua está sobre la lengua mía!
El agua esta en el barro
El barro en el ladrillo
El ladrillo está en la pared
Y en la pared tu fotografía(...)"
Y de cuando en cuando, igual lo pensaba, lo sentía, lo oía.
¿Qué finalidad tiene la poesía, cuál es su meta?
La respuesta es sencilla.
Su meta es volverse realidad;
Que un día la Luna decida acercarse,
y que las mareas se vuelvan locas,
que las noches tengan luz,
y que por eso,
ahí estemos los dos,
echados en la cama,
felices,
hablando de los sueños.
jueves, 26 de marzo de 2020
domingo, 1 de marzo de 2020
Te esperaba allá
Hace unos días fuimos a la luna y volvimos. ¿No te dabas cuenta acaso?
Yo ya te esperaba allá hace un rato.
Ya no tengo esos sueños vacíos e inciertos, cada vez se hacen más reales.
Te digo que tu olor me vuelve loco, y que tus ojos imitan al sol,
pero repetir todo cansa el corazón e inquieta el alma.
Tengo la cabeza agitada, y mis ojos se quieren cerrar más seguido,
los nervios siempre están y sin ellos no soy yo.
Nada se da por sentado, ahora menos,
hay que dejar de buscar respuestas cuando las preguntas no hacen falta.
Te dije tres veces que me vuelves loco, y aquí están los efectos,
escribiéndote al aire, para que me lea el resto.
Cuesta no ser egoísta y querer todo para sí, pero es parte del camino ponerse en todos los casos.
Ya me equivoqué un par de veces y procuré mejorar. Eso creo estar haciendo y no al revés.
Después de tantas horas al lado tuyo, hacer como que no veo, hacer como que no releo, hacer como que no sé, termina siendo verdad. Me da lo mismo el pasado, ya aprendí, no te voy a contar lo que no hace falta, ya hablé demasiado.
Tenemos días para ponernos de acuerdo con unos besos y otros para hablar, aunque la paciencia nunca ha sido lo mío, te lo confieso.
Siempre he sido curioso y quiero saber, pero hoy no hace falta.
Estoy contigo, y eso,
es todo.
Yo ya te esperaba allá hace un rato.
Ya no tengo esos sueños vacíos e inciertos, cada vez se hacen más reales.
Te digo que tu olor me vuelve loco, y que tus ojos imitan al sol,
pero repetir todo cansa el corazón e inquieta el alma.
Tengo la cabeza agitada, y mis ojos se quieren cerrar más seguido,
los nervios siempre están y sin ellos no soy yo.
Nada se da por sentado, ahora menos,
hay que dejar de buscar respuestas cuando las preguntas no hacen falta.
Te dije tres veces que me vuelves loco, y aquí están los efectos,
escribiéndote al aire, para que me lea el resto.
Cuesta no ser egoísta y querer todo para sí, pero es parte del camino ponerse en todos los casos.
Ya me equivoqué un par de veces y procuré mejorar. Eso creo estar haciendo y no al revés.
Después de tantas horas al lado tuyo, hacer como que no veo, hacer como que no releo, hacer como que no sé, termina siendo verdad. Me da lo mismo el pasado, ya aprendí, no te voy a contar lo que no hace falta, ya hablé demasiado.
Tenemos días para ponernos de acuerdo con unos besos y otros para hablar, aunque la paciencia nunca ha sido lo mío, te lo confieso.
Siempre he sido curioso y quiero saber, pero hoy no hace falta.
Estoy contigo, y eso,
es todo.
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