Hace tiempo le tomé miedo al silencio. Escucharme todo el día me enfermó. Me hacía sentir solo, incluso acompañado. Se me ocurren tantas cosas, y con tanta frecuencia, que hay días en los que no tolero la voz de mis propios pensamientos.
Cometí el error de creer que éramos demasiado distintos, cuando en realidad nos parecemos tanto que tú tampoco toleras mi ruido interior.
Justo la lluvia ya se detuvo.
Perdón.