sábado, 13 de abril de 2024

Mi corazón lleno a la vuelta y el tuyo vacío

Despertar por sed, y sentir el olor y la ceniza volando, verte sentada con las rodillas juntas y las piernas a medio tapar. Tu mirada hacia abajo, y a un lado el celular. La desesperación por otra bocanada, y yo escapando al baño y luego a la cocina sin que lo notaras. Volvías a dormir y me pedías antes un té, entonces, sacar el endulzante y tus bolsitas verdes, poner el agua a hervir y esperar a que los huevos se frían bien, porque si no, no te gustaban. Después de tostar un poco el pan, todo a un plato y llevarlo a la cama. Que me faltó el queso, o que el endulzante era demasiado, pero que así te gustaba igual. El arroz con mayonesa, la soya del sushi y las cosas que no podían faltar. Mi chapsui de pollo, las empanadas chinas y las muchas pizzas con piña que nunca pensaba pedir. 

Que el paseo de la mano, la ida y vuelta al terminal, las sorpresas de la compañía inesperada y las muchas veces que nos abrazamos sin querernos soltar. Que los besos eran lentos y las subidas rápidas, que las locuras por la casa, los gritos ahogados y ver tu cara disfrutar. La tele siempre encendida, la luz ausente que odiabas, el frio en la mañana y la sábana que se salía de las esquinas.


Yo a un lado esperando, y tú en lo tuyo, mi corazón lleno a la vuelta y el tuyo vacío.

Te extrañaba, te quería, te amaba, y luché por no quererte soltar.

Esperaba una llamada, pero elegí otra vida, y ya solo pienso con nostalgia, la rabia se quedó atrás.

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