lunes, 24 de agosto de 2020

Acantilado

No he vuelto a saber de ti en muchas semanas. Hace algunos días alguien me habló sobre el tema, pero traté de cerrarlo de manera circular, cosa de que no fuese necesario volver a sacarlo a la luz. De todos modos, quedó enterrado cerca de la superficie de mi conciencia, y te volví a ver entre sueños. Te recostabas a mi lado, mientras pegaba un sol extraño por la rendija entre las cortinas. Me quedabas mirando sin muchas palabras y yo a pesar de no entender demasiado me dejaba llevar y me acercaba para besarte. Desperté de golpe esa mañana, un poco perdido de porqué volvía a soñar contigo luego de algunos meses de tranquilidad. No tenía sentido. Había olvidado la conversación de 4 días atrás, y encontré que no era razón suficiente para tener un sueño así. Me tomé mi tiempo sentado al borde de la cama, y revisité algunos recuerdos no muy lejanos. Entré en esos espacios de melancolía que da la soledad, y reflexioné sobre las cosas que sentía en verano. Me sentí bien después de todo, y ya dejé la bola correr. No me detuve más tiempo del necesario para llegar a alguna conclusión y dejar esas ideas ahí en la orilla de mis pensamientos del día.

Las circunstancias hacen que con el paso de la vida, quererte sea más fácil.


domingo, 26 de julio de 2020

Historia diferente

...Siempre seré tu fan number one... hubiera querido que las cosas fueran diferentes, pero como dice la canción "tú estás en las montañas y yo en el mar"...

Amé esa carta de despedida que hoy volví a encontrar. Cerrar ciclos es difícil y cada uno lo hace a su manera. Nuestras formas pueden ser muy diferentes, pero cuando encuentras a alguien que se suele expresar como tú lo haces, pega un poco más.
No fue un secreto que nos quisimos, y de cerca o a la distancia intentamos estar juntos día a día con muchas ganas. Contigo aprendí a llevar bien las llamadas por teléfono que hasta ese momento nunca me habían acomodado lo suficiente. Aprendí a hablar las cosas que nunca había conversado, y también que en el calor de los abrazos y las miradas cómplices las palabras pueden hacerse más livianas.

Te dediqué muchas horas, conversaciones, vueltas por un lado y por el otro. Meses e incluso años después de que no volvimos a hablar. Me indigné con la idea de que no te dieran lo que merecías, y que alguien pudiera volverte a hacer sentir mal. Traté de solucionar todo, pero con el tiempo también aprendí que hay cosas que simplemente no se pueden arreglar, y esta misma era una de ellas, que debía dejar ir para poder avanzar.

Le hice caso a tus recomendaciones, le sigo haciendo caso a lo que me dijiste, y hasta el día de hoy, cada vez que me corto el cabello, es por esa última sugerencia.
Tenías razón en tanto, por no decir que en todo.

Ojalá fuera una historia diferente, sin embargo en lo efímero de tus últimas palabras, descansa mi nostalgia.

sábado, 11 de julio de 2020

Había otra vida

Caminamos por la costa de ese pueblo antiguo, agarrotado, con miedo a la extinción. Filmamos algunos vídeos de ese verano, las fiestas y esos largos grupos de amigos que tienden a desaparecer con los años. Probamos comidas nuevas juntos e incluso elevamos algunos cometas en fechas que nadie más lo hace. Nos reímos y tomamos muchas horas de sol en las mañanas tediosas. 
Te admiré siempre por esa energía que me contagiaba. 
¿Qué habría pasado si hubiéramos seguido esos caminos?
Había otra vida difusa, con menos temor, incluso siendo más incierta. A ratos creías que la compañía lo era todo, que el futuro ya estaba escrito y que nombres llevarían. 
Hay muchas cosas que cambian para bien.

lunes, 6 de julio de 2020

Sueño 90 - Niña

Estoy en una fiesta de graduación, vestido con terno y hay mucha gente. Tenemos que hacer un baile al aire libre. Me sé los pasos, pero no veo a mi pareja. Mientras me río con un compañero y comienza la música. Aparecen nuestras parejas y bailamos.
Ahora voy en un tren con la misma chica al lado, y en el asiento de atrás va nuestra hija. Una pequeña de pelo castaño de no más de 3 años. Me di cuenta que ibamos dormidos y las personas de atrás se llevaron a la niña para no incomodarnos. Ellos se levantan y se van a sentar a otro lugar y yo me quedo jugando con la niña.
Estoy en casa y me nace ir a busca a mi hija, escucho que está viendo caricaturas en la televisión y entro al cuarto, se ha quedado dormida encima de la cama. Me da demasiada nostalgia y la tapo. Al rato despierta y jugamos en el living.
Estoy con ella en brazos corriendo, y la llevo a ver a su familia materna. Está feliz. Al rato debo irme.
Fue un sueño raro, pero lindo.
Despierto.

domingo, 5 de julio de 2020

Fanático

De blanco con unas pequeñas tiritas sobre los hombros. La clavícula marcada y el cabello suelto. Así te soñé algunas veces sobre mi cama destapada. Conversamos hasta tarde, ninguno quería dormir y ya no quedaban palabras, las habíamos usado todas. Nos reímos y te traté de convencer de que tus primeros autógrafos serían para mi. Dijiste que ya habías usado mi cuerpo como lienzo, y que tu firma estaba ahí, y no en un pedazo de papel. Te dije que por bonito que sonara, a eso no le podía poner precio. Nos reímos un poco, y por un rato me quedé dormido en tu hombro en una pose rara. Una mano tuya encima mío siempre tiene ese efecto misterioso. Entre respiraciones a saltos te dije que te adoraba, y me respondiste cada vez un poco más natural y sincera. Las miradas no engañan, sólo las palabras, y por eso preferí no decir más. Desde aquí a tu lado me declaro tu más fiel fanático.