martes, 23 de febrero de 2021

Mentiroso

Tocamos las estrellas un par de veces, pero estabas convencida de que había sido solo un sueño. Yo te decía que ese tipo de sueños que teníamos al mismo tiempo eran realidad. Que si habíamos visto las mismas cosas y que si sentíamos las mismas cosas, nadie podía decirnos que no era real. Te reías de esas conclusiones y dejábamos todo pasar como si fuera un juego. Siempre fue bueno pensarlo así, un juego, con algunas reglas estrictas, pero donde lo principal es disfrutar.

Yo me quedé con eso, y siempre que le doy vuelta a una o dos cosas, sonrío para adentro. Las pocas veces que aún hablo sobre ti, cuento que te admiro y que en algunas cosas, me gustaría ser más como tú. Y no, ya no te quiero, pero hacer como que nunca fue así, sería mentirme, y desde niño, siempre me dijeron, que lo peor, era ser un mentiroso.


domingo, 24 de enero de 2021

Chocolate

Decías que al caminar juntos, no podíamos dejar que un poste rompiera nuestra lazo imaginario, por eso te estresabas cuando yo jugando corría por un lado, y tu te devolvías y pasabas tras el poste para mantener aun el lazo intacto. A mi me parecía divertido cómo podía hacerte molestar con una de esas cosas tan pequeñas. Es como esa actividad que uno aprende cuando chico, de esconderle un objeto a la niña que te gusta y luego correr con él, o hacer como que lo encontrabas. Claro, yo a esa edad ya no necesitaba llamar tu atención, creía que ya la tenía muy cierta en mi.

Tantos años después, sigo con algunas contradicciones. Me pregunto si realmente asumiste los errores por los que me pedías perdón, pero que luego volvías a cometer. Me pregunto si habré hecho peor las cosas de como pensé que las estaba haciendo, quizás podría haber encontrado la forma de arreglarlo todo.

Lo único cierto, es que cada vez que recuerdo nuestra relación, como un todo, siento lo mismo que siento al comer demasiado chocolate. Hasta cierto punto es un placer, pero luego, mi cuerpo lo rechaza, ya no puede más, y termino por dejar la parte con la que ya no puedo lidiar.


miércoles, 13 de enero de 2021

Pasto

Te dije que había echado por la borda todos los impulsos curiosos, porque en el pasado no me habían traído nada más que problemas. Creía que ya conocía todo lo que necesitaba y que muy pocas cosas podían sorprenderme. Me sentía una especie de adicto recuperado, y que después de haber tenido una sobredosis apoteósica, no habían muchas cosas más que me volvieran hacer sentir algo nuevo y chocante.

Me perdí en el viaje y pensé que había llegado al destino. Y desde esa meta aparente, creía que ya no había más camino para avanzar, y sólo me quedaba mirar para atrás por el resto del tiempo, y sentir que ya todo estaba hecho. Me miraste desconcertada, pero comprensiva. Inclinaste la mirada como diciendo que habías encontrado respuestas a mis preguntas tácitas. Me tomaste una mano y me llevaste atrás de la casa. Bajamos al pasto, e hiciste que me sentara en el pasto, extendiera mis brazos y apoyase mis palmas en el suelo. Dijiste que cerrara los ojos, y echara la cabeza atrás, y respirase profundo. 

Yo con los ojos cerrados te hice caso en cada palabra, y comencé a entender todo lo que me faltaba vivir.


sábado, 5 de diciembre de 2020

Por primera vez.

Caminé unas cuatro horas hasta que llegué al lugar. Me quedaba poca agua, y estaba agotado, pero al menos el sol era amable y no pegaba tan fuerte para ser las cinco de la tarde. Me dejé caer de espaldas suavemente sobre una roca al borde del río y cerré los ojos. Llevaba los audífonos puestos hace un rato, pero no tenía música, ni nada, ya solía llevarlos mas por costumbre que placer. Sentí que era uno de esos momentos de introspección donde cualquier recuerdo, preocupación, o personas del pasado se me podían cruzar por la cabeza y tener ganas de resolver todas las cosas que van quedando pendientes con el tiempo. No tenía sentido, así que traté de dejarlo ir, y disfrutar cada segundo ahí. 

Percibí una pequeña sombra con los ojos cerrados, y me saqué los audífonos para tratar de escuchar qué pasaba. De pronto fue como si todas las aves de alrededor hubieran comenzado a batir sus alas y alzarse al horizonte. 

Cuando abrí los ojos, era justamente lo que estaba pasando. 

Por primera vez.


lunes, 28 de septiembre de 2020

Cartas

La verdad siempre ha sido así. Llegan en momentos extraños, acompañan la apertura de algunas etapas, dejan sus marcas y luego se van. A veces mucho más rápido de lo esperado. Y probablemente todas las interpretaciones que intente de sus acciones terminen siendo erradas. Todas las conclusiones a las que intente llegar van a ser quimeras al viento. Siempre le voy a tener cariño a las palabras que intercambiamos con tantas ganas en algunos momentos, a los poemas compartidos y a las pequeñas batallas que nos tocó dar juntos. Yo, que a veces pensaba haberlo visto todo, me dejé deslumbrar por ofertas inocentes, y risas, muchas risas.
La gente cambia, las razones cambian, y suelo ser yo el que guarda las cartas.