La noche me intenta llevar lejos amor, y yo me resisto a volver a esos lugares sombríos de donde logramos salir, tú de los tuyos, yo de los míos, y aquí, con una taza solitaria y temblorosa, aguanto el peso del frío y los recuerdos errantes. Perdoname si a veces te culpo por mis desvelos, o si mis palabras no logran decir lo que quiero, estoy aprendiendo a amarte, y mi corazón sufre cuando no sabe llevarte. Tu luna severa camina en línea recta, y mi sol constante te sigue de lejos y de cerca. Quizás algún día la vida deje de eclipsar mi calor certero, y me permita volver a llamar esta vida tuya y mía, nuestra.
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